El afianzamiento en todas las esferas (social, económica, política, cultural, etc.), de una LibreCultura que se legitima, en lo jurídico, fundamentalmente a través de la licencia ha puesto el sistema de ´propiedad´ de los bienes inmateriales bajo la lupa. No podemos olvidar que con la Licencia los individuos disponen de sus privilegios. consiguiendo efectos colectivos diversos a los dibujados en el régimen legal.

La irrupción de las ideas relacionadas con la LibreCultura van construyendo la ‘necesidad’, la ‘conveniencia’, la‘exigencia’ o incluso la ‘inocuidad’ de un replanteamiento del régimen jurídico bajo examen. Dentro de este marco comento tres artículos recientes que ilustran algunas de las posiciones y describen las tácticas y estrategías del análisis actual del sistema jurídico de la ´propiedad´ intelectual al interior de los movimientos por la Libre Cultura.

1. UN MUNDO SIN COPYRIGHT. El mes pasado en el International Herald Tribune una pareja de estudiosos holandeses propusieron darle jaque mate al régimen del Copyright invitando a pensar en un mundo sin él: Imagine a world without copyright. Proponen una serie de soluciones radicales (desde el punto de vista del régimen actual) a los escenarios que han identificado como problemáticos para su aproximación, de este modo afirman que descartar el Copyright como régimen de protección es un camino posible. El escrito se basa en afirmar que el soporte fundamental del esquema jurídico actual depende de creencias impuestas por las industrias del entretenimiento que han construido los monopolios culturales actuales.

2. EL MUNDO NO NECESITA NADA DIFERENTE DEL COPYRIGHT. También en Octubre en la revista en línea FirstMonday, David McGowan hace una reflexión sobre el tema concluyendo que no existe el Software Libre (desconociendo con esto las bases fundacionales de lo que sería la LibreCultura para nuestro caso) y que en consecuencia no hay necesidad de modificar el régimen legal: There is no such thing as Free Software (And it’s a good thing. too). Sostiene que el régimen jurídico ha demostrado ser suficientemente flexible como para permitir los desarrollos que identificamos como LibreCultura. Más aún, el hecho de que se hubieran presentado estas posibilidades evidencia que el régimen es una herramienta maravillosa para la creatividad humana y que por lo tanto no hay necesidad de modificarlo. En su documento desconoce la importancia del derecho en el desarrollo de estos procesos creativos asignando casi en forma exclusiva laimportancia a la obra.

3. DEBEMOS REDISEŇAR EL REGIMEN JURIDICO. Finalmente, en julio pasado, bajo la tutela de Kari-Hans Kommonen, ARKI propuso un análisis amplio y abierto del régimen jurídico de la ´propiedad´ intelectual que convoque a los principales actores de la sociedad sin importar la etiqueta bajo la que se ubiquen, que tenga en cuenta los desarrollos de las últimas décadas y que tenga como fin rediseñar el sistema en donde participen todos los intereses. En esta línea Ikka Tuomi (en un artículo para First Monday en Octubre pasado) expresó su inquietud por iniciar un proceso de análisis que recoja las enseñanzas del modelo de Software Libre para soportar un proceso de ese tipo: What did we learn from Open Source?.

Todas estas lecturas muestran tácticas y estrategías para afrontar una situación concreta y nos invitan a analizar sus fortalezas y defectos. Abordar el tema desde una posición radical de ‘superar’, ´dejar de lado´, ´acabar´, con el régimen jurídico actual desconoce la existencia y arraigo de otros modelos en la sociedad de hoy, no daría respuesta a valores que en todo caso forman parte de la vida cotidiana, e ignora principios democráticos en una posición no concebible hoy por hoy. Si bien reconozco como propios varios de los argumentos expuestos por los holandeses debo admitir que forman parte de un análisis parcializado que evitaría el consenso en la búsqueda de opciones. La misma crítica se aplica a la segunda aproximación, desconocer en el ámbito jurídico la irrupción de una LibreCultura que se reivindica como opción en todas las esferas humanas va en contra de los valores plurales de la sociedad actual, el derecho puede ser muchas veces retardatario y actuar más como obstáculo que como soporte, pero existe y es fundamento necesario de una sociedad democrática.

Teniendo en cuenta lo anterior es la tercera opción la que responde a las expectativas vigentes en nuestra sociedad. Como afirma Tuomi:

Estamos moviéndonos de la economía clásica de la escasez hacía una economía expansiva del significado, en donde la cultura, los valores, la identidad y la comunicación importan, Esta nueva economía requiere un nuevo concepto de propiedad intelectual.

Si elegimos esta táctica, si compartimos esta estrategía, el reto ahora es aceptar la convocatoria, aprovechar el foro, proponer los elementos que deben ser analizados, estar dispuestas a consensuar, estar interesados en soportar un proceso de rediseño que implique incluso aceptar que en todos los modelos hay opciones viables aunque no sean las nuestras….Pero, sobre todo, el gran desafío es establecer cuales serán los diferentes elementos del proceso con amplitud y cordura, en ese sentido creo que también desde el Derecho se puede aportar.

Si a alguien se le ocurre algo me encantaría escucharlo, por mi parte cuando logre organizar algunas ideas les contaré.