En estos últimos días en varios blogs colombianos se ha evidenciado una preocupación por el tema de derechos de autor y esto ha permitido que los blogueros hicieran una reflexión pública sobre su decisión de adoptar una licencia Creative Commons. Es el caso de ungerente, Patton y juanfalla, quienes en un lenguaje directo motivan su decisión en el estilo que los caracteriza y que estoy segura llamará la atención de muchos otros.

Alguien necesita saber ¿de que se trata Creative Commons? Dense una vuelta por allí y vean algunas explicaciones concretas y con motivaciones de la vida real…

A mí la iniciativa me parece genial, el hecho de que se haga pública esta preocupación y se cree una posibilidad de reflexión en torno a ella en el medio de los blogs es algo que por supuesto desde acá felicito y apoyo.

Pero además leyendo las entradas y los comentarios, dado que soy una ”señorita muy juiciosa” (gracias, lo tomo como cumplido), finalmente encontré la justificación para hacer una reflexión propia, sobre los blogs en general y Creative Commons en particular, que venía buscando salida desde hace ya algún tiempo .

Creative Commons es una idea de las ya varias (software libre, Arte libre, etc.) que han surgido como reto al sistema de propiedad intelectual que se ha dibujado en la legislación particularmente durante la segunda mitad del siglo XX, en el que se da un protagonismo fuerte a la ‘propiedad’ a pesar de que sus objetos de protección son ‘bienes’ muy particulares que se escapan fácilmente de este concepto, no en vano se conoce como ‘propiedad intelectual’. El sistema jurídico diseñado en esos términos busca arrastrar bienes inmateriales hacia mecanismos de control propios de los bienes materiales y con ello pretende cerrar la producción intelectual para efectos de la explotación económica, consiguiendo éxito en algunos aspectos pero desequilibrando otros muy importantes para la vida en comunidad.

Esta explicación complicada tiene una realidad muy concreta en los blogs. Los blogs han conseguido revolucionar varias esferas de la sociedad y fundamentalmente han conseguido que nosotros como público pasivo consumidor de contenidos nos convirtamos en creadores de ese contenido. La facilidad con que esto se hace en la realidad genera a su turno una cantidad de escenarios propicios para los problemas que se adentran en el mundo del derecho. Es entonces cuando nos surgen inquietudes que nos obligan a pensar en aspectos que quizá no habríamos revisado antes, me refiero entre otros, a la propiedad intelectual.

Intento pensar en los blogs dentro de la idea tradicional de propiedad intelectual y lo veo como un imposible. Si yo tengo que pensar en pedir permiso a todos y cada uno de los bloggers que cito, que enlazo, que critico, que comento o que simplemente visito… IMPOSIBLE!, no podría usar una herramienta dinámica como es el blog. Si no fuera citada, enlazada, comentada y criticada por lo que escribo en mi blog, las posibilidades dinámicas de la herramienta junto con el hecho de conseguir algún reconocimiento en la blogosfera (no nos engañemos para eso estamos por acá) no tendría sentido.

Y es precisamente allí donde está la clave del asunto: para que bloguear haya sido posible estamos soportándonos no en los derechos de todos, los derechos comunes, NO. Estamos soportándonos en las excepciones legales del régimen de propiedad intelectual, en los usos no regulados a favor de los derechos de los autores y en las renuncias que algunos blogueros hacemos concientes de estas debilidades de nuestros propios privilegios legales, es decir, estamos jugando en las márgenes del sistema jurídico no en el centro. El que el camino sea este, el de arañar el régimen legal es otra evidencia de la necesidad de repensarese sistema. Hasta ahora hemos logrado modificar los pesos y llamar la atención sobre esa periferia del régimen legal y hay un espacio, la LibreCultura, en donde adquieren el protagonismo, ahora se piensa en un nuevo sistema de propiedad intelectual que reconozca los derechos de los autores pero con el debido respeto a los derechos comunes, a los derechos de todos en la construcción de la cultura.

Los blogueros colombianos que cité al principio han llegado a Creative Commons cuando se han enfrentado a algunos aspectos de este ámbito jurídico y han buscado respuestas. Yo quiero que me citen, que me copien, que me enlacen, que me mencionen, pero ¡ojo!, que se diga de donde viene, ¡que se hable de mí! y, que si alguien va a percibir dinero con esto que yo estoy escribiendo… ¡que lo comparta conmigo!

Esa es precisamente en la realidad la aproximación de Creative Commons, permitir ese tipo de relaciones que en lo jurídico debido a la visión legal no son una posibilidad evidente. Pero cuando nos acercamos y unimos a la idea, no podemos dejar de tener presente que Creative Commons (y cualquiera de las otras aproximaciones alternativas al modelo legal) está en construcción, es joven y que entre todos estamos construyendo las alternativas.

En ese sentido me parece que es importante que sepamos que incluso dentro de esta LibreCultura hay críticos de la visión de Creative Commons (les dejo uno y dos enlaces interesantes), y también hay conceptos dentro de esta visión que están en construcción, que han encontrado un punto de apoyo, una necesidad social que exige su desarrollo pero que todavía requiere de fortalecerse, como es concretamente el caso del uso no comercial.

Ser consientes de la necesidad de un esquema alternativo al diseño legal en determinados campos es un gran paso, atreverse a participar en su construcción es el siguiente… anímense inscríbanse a la lista de discusión de CC-CO y charlemos!

Ñapas:
En Derechos Digitales de Chile, se animaron a trasladar el proyecto de la EFF sobre los derechos de los bloggers que busca recoger los principios legales en los que se soporta la actividad del bloguero… un propósito de año nuevo ¡hagámoslo para Colombia!
Ariel Vercelli de Creative Commons Argentina en octubre pasado dio una entrevista para radio en la que además de describir el proyecto y su desarrollo local (en Argentina) llamaba la atención sobre la necesidad de leer los textos completos de las licencias cuando se piensa en su adopción, me uno a su consejo, es la mejor forma de conocer el proyecto y entender el alcance del compromiso.