La revolución de Lutero implicó un cisma en la iglesia que actualmente nos divide entre católicos y protestantes y que entre otros muchos elementos de discordia incluía la discusión sobre la capacidad individual de acceder e interpretar la palabra de Dios. Nuestra Iglesia católica no parece haber aprendido de esa historia, ahora resulta que no solamente necesitamos de intermediarios para acceder a la palabra divina, también los necesitamos para llegar hasta las interpretaciones de esos intérpretes. ¡Ah!, claro además ¡pagando!

Vía Punto Informático me entero que el Vaticano desde Mayo pasado (a través de un decreto con aplicación inmediata) decidió aplicar una fuerte política de ‘todos los derechos reservados’ sobre las producciones intelectuales del Papa y de otros órganos de la Iglesia, solo se podrá acceder a estas obras vía LEV (la Editorial oficial del Vaticano). En términos de la práctica comercial es La Stampa la que trae ejemplos de los efectos de estos nuevos parámetros de la Iglesia y lo describe con datos y cifras (21/1/2006).

¿Qué hay detrás de todo esto?

El texto de Punto Informático busca tranquilizar en la medida en que establece que esta nueva política del Vaticano aparentemente está fundamentalmente dirigida a la Red y que será comprensiva particularmente con los sitios sin ánimo de lucro, sin embargo, estos argumentos siguen sin convencerme, si se desea dar ese margen con mayor razón se debió pensar en lineamientos más abiertos y más comprometidos con el público que es finalmente al que busca cautivar la palabra de la Iglesia, favorecer su tránsito por la Red debería ser prioritario en esta época.

En todo caso, si la intención no es la de adoptar licencias Copyleft las obras de hecho están protegidas con un mecanismo restrictivo (la propiedad intelectual que por defecto garantiza la ley), en consecuencia dictar nuevos lineamientos solo parece identificar la intención de reforzarlas protecciones. Esta decisión de las autoridades vaticanas sorprende pues va en contravía de las tendencias de nuestra época en la que particularmente los entes con función social buscan facilitar el acceso a los contenidos, en la que se busca que estos se difundan vía Internet, en la que para favorecer su dispersión se adoptan licencias Copyleft.

Por el contrario muestra una decisión consciente de adoptar el esquema contrario de cerrar el contenido y limitar el acceso a la información. Podría tratarse de una nueva fórmula de financiación para la Iglesia, algo así como una opción para revivir las indulgencias: el que puede comprar las interpretaciones va al cielo, el que no más le vale ¡portarse bien!, o la Simonía: para estar a tono con la nueva era hay que buscar sustituto a los clásicos objetos santos. Lo que está claro es que no es una movida de divulgación muy hábil: atención periodistas lo que hasta hace poco se hacía sin problemas (reproducir las obras del Papa) dentro de poco será una acto ¡Pirata!

Los textos de la Iglesia son documentos importantes socialmente hablando, las políticas que se adopten respecto a los mismos importan e influyen. A pesar de todas las aristas que se me ocurren de este tema sorprendentemente no he visto que haya tenido mucho eco, aunque se trata ya de una decisión madurada (más de 6 meses de aplicación) su repercusión ha estado restringida prácticamente a Italia.

Ñapa: Otros comentando en la red:
Mau , hace un corto análisis sobre lo absurdo del concepto y da un par de links.
Adista, sitio sobre noticias del mundo católico y la realidad religiosa. en la que se hace un recuento de la norma que da origen a esta situación y se explica su alcance con mucho detalle, aunque no lo critica abiertamente si deja caer adjetivos como ‘demasiado estricto’, además de explicar los efectos retroactivos de la norma.

ACTUALIZACION
Los peces mueren por la boca… justo cuando dije que la noticia no había tenido mucha repercusión fuera de Italia veo que Claudio en Quemar las Naves se ocupó del mismo tema ¡al mismo tiempo! ¡Estamos conectados!, en su blog links a información en otros idiomas.
También está comentando el hecho Patricio (Señales de humo) que describe la historia detrás de la medida y se enfoca en como buscar el control de la información puede ser fácilmente una herramienta de censura.