Hay un tema que me interesa desde hace mucho tiempo que es el del PUBLIC LENDING RIGHT, derecho al préstamo público. (que consiste en un canon o pago por el préstamo público en bibliotecas, por el ‘perjuicio’ que se causa al autor cuando se presta su libro en una biblioteca (?)), Me ocupé del PLR hace algún tiempo por un aviso que acompañaba la edición para Latino América de “Memoria de mis putas tristes”, última novela de García Marquez. En relación con esta figura hay novedades en Italia.

Recordemos que la figura parte de la base de consderar el préstamo en las bibliotecas públicas como una forma de explotación del privilegio legal (derecho de autor /copyright) otorgado al autor o titular que en consecuencia debe ser resarcido económicamente y, que como privilegio puede ser objeto de licencia por parte del autor (el autor puede prohibirlo o cobrar por ello). El PLR fue recogido en la Unión Europea en la Directiva 92/100/CEE de Noviembre de 1992, si bien esta norma busca mantener la diversidad de aproximaciones de los países miembros, de modo que es un texto legal flexible que permite una implementación muy diversa en cada país, también es cierto que obliga a todos los países miembros a encontrar un esquema que se ajuste a la idea de ‘reconocer un perjuicio económico al autor por virtud del préstamo público que se hace en las bibliotecas públicas (valga la redundancia).

Esto parece que es lo que está sucediendo en Italia y lo que está generando esquemas de reacción para analizar la situación. En el wiki de “Frontiere Digitale” se encuentra una página que hace un llamado a la comunidad a analizar el esquema que el Estado está proponiedo en lo que ellos llaman “prestito a pagamento nelle biblioteche”.

En esta página explican que en un proyecto de ley para 2007 el gobierno está proponiendo la creación de un Fondo para el derecho de préstamo público, de 3millones de euros que gestionará la SIAE (entidad gestora de derechos de autor italiana equivalente a la SAYCO colombiana), quien se encargará de distribuir el dinero entre quienes sean titulares de tal derecho y con la idea de hacer ‘gratuito’ el préstamo al ‘usuario final’.

Frente a este esquema se preguntan los italianos “¿quienes son los usuarios finales si no los contribuyentes que con 3 millones de euros estan pagando de su bolsillo mediante los impuestos? ¿Qué piensa de gastar el dinero público para enrriquecer a los grandes editores, a las multinacionales del entretenimiento y a los autores en cabeza de las sociedad de gestión?” (traducción personal) y hace un llamado para analizar el proyecto imaginando otros destinos para ese fondo.

El tema es muy interesante y el debate pondrá sobre la mesa nuevamente argumentos de uno y otro lado.