Esta semana comenzó el III Congreso Online del Observatorio de la Cibersociedad “Conocimiento Abierto, Sociedad Libre”, sugiero que accedan a esta presentación “Música 2.0: La Adaptación de la Música ante los Retos Tecnológicos” de Andy Ramos Gil de la Maza.

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Es un análisis de la situación de la música frente, esencialmente, a Internet que incluye un análisis crítico de las licencias Creative Commons incluso comparándolas con coloriuris. El análisis es bastante detallado en relación con errores en el texto de las licencias españolas que en las traducciones al castellano más recientes, como la Colombiana, fueron subsanadas. Hace otras críticas que en todo caso vale la pena revisar para formarse un juicio crítico en relación con las mismas, sobre todo cuando se es músico con expectativas de desarrollo profesional en el mecanismo tradicional de explotación económica de la música.

Me referiré exclusivamente a la crítica que Andy Ramos hace frente a la ausencia de un plazo temporal para las autorizaciones que el autor otorga a través de licencias como Creative Commons. Dado que la propia ley establece el plazo temporal para el monopolio que asigna al autor, debe entenderse que el plazo de autorización que el licenciante hace está limitado por ese mismo plazo, entre otras por que pasado dicho tiempo ya no se hace necesario contar con la autorización del autor. La crítica debe referirse entonces a que es un plazo que el autor podria estimar como demasiado amplio para sus propios intereses, particularmente en lo que el define sería música comercial.

En esto concuerdo plenamente con Andy Ramos, de hecho en un artículo mío (La Revolución de los Comuneros Siglo XXI) explicaba


En las diferentes esferas de quienes se ven afectados por la única visión legal en la forma de producir obras e incentivar la creación se han gestado respuestas diversas que, apoyadas en la licencia como herramienta para modificar el alcance de la Ley, forman comunidades para darle fuerza a la Licencia en los fines propuestos por cada grupo.

Las comunidades de la LibreCultura dan respuesta a problemáticas identificadas al interior de cada grupo. En ese sentido, no es posible encontrar respuesta ´para todos´ en las aproximaciones de cada grupo, al revés, se debe localizar el grupo que identifica las necesidades personales para encontrar la opción que se desea. Los grupos que apoyan y promueven el Software Libre y/o el Software de Código Abierto se enfocan en quienes crean y distribuyen software en ambientes colectivos, donde se da importancia central al acceso y libertad del código fuente, con características y consecuencias tan cercanas como distantes según las expectativas del comunero. En los ambientes de quienes crean obras diversas del software que también están protegidas por la el Derecho de Autor, circulan opciones diferentes, cercanas y distantes según las expectativas del comunero: Art Libre, BBC Creative Archive, GNU FDL y CC son las más difundidas pero no las únicas.


Estoy de acuerdo con Andy Ramos por que siguiendo esta línea de análisis creo que quienes se siente atraídos por opciones diferentes a un esquema “todos los derechos reservados” deben revisar las posibilidades que hay en ese sentido, pues las licencias no son otra cosa que una gestión de derechos y por lo tanto hay varias opciones. Se debe tener en cuenta que quienes se identifican con Creative Commons han tradicionalmente criticado en forma particular lo que consideran un plazo excesivo en la protección que la ley da al derecho de autor e incluso se ha identificado en forma especial con la idea de ser herramienta de la ’segunda economía’ que emerge en los estudios más recientes con el deseo de ‘pensar’ en como crear puentes entre tales economías.

En conclusión, creo que es válida la llamada que hace Andy Ramos a mirar con lupa cuál es el interés de cada quien al adoptar una licencia y verificar que la que escoge es la que quiere. Críticas a CC hay varias (algunas las mencioné en mi blog hace un tiempo) que se deben revisar para tener claridad sobre esa decisión.