Después de leer la columna/editorial de Guillermo Santos en El Tiempo me preocupó la impresición que tiene el autor sobre las descargas de música (que de hecho pueden ser equiparadas como ejemplo a cualquier otro tipo de contenido: fotos, videos, etc.) asi que hice una reflexiòn en equinoXio que les transcribo
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En su columna/editorial de El Tiempo, principal diario colombiano, Guillermo Santos, describe “El hogar ideal” en términos tecnológicos y haciéndolo se ocupa de mencionar una serie de características técnicas que debe tener un hogar debidamente conectado para aprovechar las posibilidades de la tecnología de hoy.
Con el fin de describir la necesidad y las posibilidades de tener un disco duro compartido por los miembros de la casa recuerda que “En los hogares se manejan muchos archivos, como música MP3 bajada de Internet”, y agrega: “acto que viola los derechos de propiedad intelectual y que es ilegal”.
Esta afirmación de “ilegal” se sustenta en una lógica que no es necesariamente verdadera. Efectivamente no se puede asumir que toda descarga de música en MP3 es ilegal. Efectivamente la persecución que se viene dando a la “piratería” derivada de las descargas de Internet que es por si misma sobre todo una “estrategia” de la industria musical es un discurso poderoso que lleva a que las personas identifiquen “descarga” con “ilegal” y a que la asocien particularmente con la música, pero no por ello esto es cierto.
La propia industria musical dice que las ventas de Cds van en caída libre y en cambio las formas de negocio asociadas a la tecnología de la Información y las comunicaciones (especialmente los celulares pero también las formas “legales” de descarga de Internet) se reconocen como su futuro. Pero aun asì es más fácil asociarlo con la piratería
La industria cultural prefiere echar la culpa de su crisis a las descargas ilegales sin siquiera considerar o estudiar el impacto de la amplia posibilidad de elección en Internet, de sus características para favorecer la participación y de las descargas “legales” no asociadas al pago de dinero sino a la voluntad de compartir que tienen muchos de los cibernautas. Lo sorprendente es que con este discurso han conseguido trasladar esa lógica a otros entendidos como Guillermo Santos, quien seguramente con el temor de ser políticamente incorrecto, hace una aclaración que no es correcta, es imprecisa e incluso parece fuera de lugar.
Hay sitios en Internet que te permiten descargar música sin pagar por ello y que no son “ilegales”. La música es puesta allí por sus autores/intérpretes con la intención de que se difunda ampliamente y en consecuencia con la expresa voluntad de que sea “descargada” como es el caso de algunas páginas de artistas como en www.myspace.com,. Pero aún más allá hay páginas en que hay más, a través de la gestión de derechos de autor (licencias como Creative Commons) se empieza a permitir cosas que bajo la idea “todos los derechos reservados” ni siquiera se consideran. Ese es el caso de www.jamendo.com donde como mínimo toda la música no solo puede descargarse sino también “copiarse” o de www.ccmixter.com en donde además todo lo que hay allí puede ser incluido en mezclas, es decir puede ser “modificado”, y todo esto permitiendo incluso a todos usar el contenido y para ello autorizar “comunicación pública” y “distribución”.
Pero adicionalmente asumir que la música que una familia tiene en sus computadores es “ilegal” también supone asumir que estamos en un mundo sin Web 2.0 o web social, en donde los involucrados son solo “consumidores” y no “creadores” o potenciales creadores. Realmente es interesante ver estudios que establecen que el 39% de los jóvenes que participan en la cultura on line comparten sus propias creaciones artísticas (no solo música, también fotos, videos, cuentos, etc.) y 26% de ellos utilizan contenidos que encuentran en Internet en sus propias creaciones. Si, es importante recordar que hoy la tecnología facilita y promueve la participación y no solo el consumo, y que esta cultura queda fuera del discurso radical al que le hacemos juego cuando suponemos que todo es piratería.
Creo que es importante señalar que hay un error en la afirmación de la columna, que aunque efectivamente muchas descargas de música de Internet, muchas fotos tomadas de Internet, muchos textos bajados de Internet, son ilegales por que no respetan el marco jurídico del derecho de autor, eso no es generalizable. Hay quienes creemos que una cultura de compartir es posible y que para hacerla viable vale la pena intentar recursos jurídicos como las llamadas licencias libres, pero también debemos pensar en “excepciones legales”, en “dominio público” y en muchos aspectos de los contenidos culturales que están y deben permanecer fuera de ese marco de influencia del derecho de autor pero, me temo que esto será para otro día.