Es un hecho que los archivos etnomusicológicos se han convertido en importantes repositorios de materiales del patrimonio cultural de nuestras sociedad y como tales atraen gran interés frente al potencial de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) que se presentan como herramientas para, de un lado, preservar sus contenidos y, de otro, garantizar el acceso y difusión de esa producción cultural, que se materializa en el documento musical.

Sin embargo en esta ruta poca atención se ha puesto a la forma particular de intermediación que tienen tales archivos y cómo en esa calidad mediadora (entre las comunidades o personas que los originan, los propios documentos, los investigadores que los buscan, la sociedad que se desarrolla culturalmente a su alrededor y desea tener acceso a ellos, etc.) enfrentan importantes problemáticas. Uno de los temas que se pueden plantear es su relación con el marco jurídico del derecho de autor: El entorno jurídico ¿se ajusta a las necesidades del archivo?, ¿cómo se aplican estas normas a los “documentos” particulares que aloja el archivo?, ¿tienen ellos otros contextos legales?, ¿hay opciones alternativas?, ¿es posible establecer parámetros que nos permitan proponer políticas públicas que puedan ajustar ese marco?

Este contexto que me interesa en su dimensión académica y práctica es el que se va a analizar este lunes y martes en la Biblioteca Nacional de Bogotá en el seminario “LA MÚSICA INÉDITA, ESCRITA, SONORA Y AUDIOVISUAL COMO DOCUMENTO PATRIMONIAL. UNA MEMORIA EN PELIGRO”. El seminario es organizado por el Centro de Documentación Musical, el Instituto Valenciano de la música y la Federación de Sociedades Musicales de la Comunidad Valenciana de España. Fui invitada a participar en este encuentro y allí estaré planteando mi punto de vista el martes en la mañana.