JP me hace notar esta columna de opinión de hace un mes firmada por el saliente director del “El Tiempo” en la que critica las dos iniciativas recientes del gobierno colombiano que buscan “proteger” a los autores en nuestro país con el fin de incentivar cultura, investigación, competitividad, productividad…: El documento Conpes 3533 (que he discutido ampliamente) y el Decreto 1070 de abril de 2008.

Me parece interesante el escrito por que es el único documento que hasta hoy se haya ocupado del tema y que lo haga buscando que los colombianos lo analicen en forma crítica. Del texto rescato en forma especial la forma como pone de presente que el documento Conpes 3533 fue redactado por diversas instituciones públicas mientras brillan por su ausencia los intelectuales.

La más reciente teoría sobre políticas públicas pone especial énfasis en la labor que la sociedad como un todo tiene en el diseño de estas políticas pues la idea de que ellas son elaboradas en el sector público es ya un concepto obsoleto. Hoy se exige una convergencia entre sectores público y privado: intereses individuales y colectivos; empresariales, particulares y sociales, etc., esto con el fin de que sean una verdadera hoja de ruta para la sociedad y no un camino para unos pocos por unos pocos. De hecho mientras más lo pienso creo que ese es el gran defecto de este Conpes, creer que una labor interesante y rescatable de trabajo de los redactores durante un par de años puede tener su broche de oro en una “socialización” de menos de un mes con reuniones de una hora para “invitados”…

En fin, como ya no sirve “llorar sobre leche derramada” también es interesante la propuesta de Santos que hace un llamado a los directamente afectados para que reaccionen “Quizá es tiempo de que los intelectuales alcen su voz para demostrar que no hacen parte de ninguna ganadería”, creo que lo mismo puede decirse de los estudiantes, los profesores, los científicos, los artistas… es hora de que asuman su propia responsabilidad y punto de vista respecto de las políticas públicas que definen la ruta de sus producciones intelectuales y de las que utilizan en su diario vivir…

Cierro este post con una última reflexión: Esto no es una situación aislada de los colombianos, denle una mirada a lo que sucede en Chile con la campaña “Trato justo para todos” y la forma como lo comentan Claudio y Tilt.