Por considerarla de interés traduzco el artículo de Monika Ermert publicado en Intellectual Property Watch con una licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 2.5 genérica que debe aplicarse a este texto también.

Simposio pide que se de fin al debate binario de los titulares de derechos frente a los piratas

Por Monika Ermert para Intellectual Property Watch

LINZ, AUSTRIA – El debate de Derecho de Autor se ha convertido en un debate simplista binario de “los piratas que roban todo” frente a “los titulares de derechos que quieren proteger todo”, advirtió el empresario japonés, blogger y dirigente de Creative Commons, Joichi Ito, en su discurso de apertura durante el Simposio Ars Electronica de Linz, Austria este año.

Ito fue curador del simposio sobre la “Nueva Economía de la cultura” que ha tratado de ir más allá de la dicotomía simplista para explorar ideas y formas alternativas de producción de contenidos y de acción social utilizando las redes digitales.

Varias de las cosas que los artistas de los medios y los activistas que se reunieron en el Ars Electronica estaban haciendo, por ejemplo remezclando contenido existente para crear nuevas obras, serían prácticamente imposible de hacer hoy “sin infringir la ley”, dijo Ito. Por lo tanto, es esencial explorar “la forma como la industria, sociedad y gobierno se pueden adaptar” a los nuevos modos de producción cultural en el mundo digital.

Uno de los aspectos de esta nueva producción es el aspecto participativo, dice Ito. “el Karaoke no es tan bueno como la música profesional. Sin embargo, las personas quieren participar más que sentarse en un concierto “, dijo.

Los procesos de producción colaborativa son inevitables en la industria y la sociedad en su conjunto para permanecer innovadoras y la industria ya ha empezado a confiar en ellos, dijo Yochai Benkler, co-director del Centro Berkman sobre Internet y Sociedad de la Universidad de Harvard. El “aumento de la complejidad y la velocidad del cambio” está impulsando la “necesidad de recurrir a sistemas abiertos”, dice Benkler, agregando que es imposible confiar en los modelos centralizados de producción y en la capacidad interna. Sin embargo, aunque algunas empresas han estimulado el trabajo en equipo y la producción externa (por outsourcing), se mantiene el temor de perder el control.

Una empresa como General Motors tiene menos miedo, dice Benkler, “porque la gente simplemente no se reune un fin de semana para construir juntos un carro” y aún así la producción de la cultura y el conocimiento permite la producción participativa. Todo el mundo puede participar y la gente ni siquiera necesita un permiso institucional para actuar.

“La propiedad ya no es igual a la autoridad,” dice Benkler, apuntando a la competencia que un esfuerzo de colaboración como el que plantea la Wikipedia siginificó para la Enciclopedia Britanica. Benkler en Linz presentó una lista de empresas web que comenzaron como pequeños proyectos, pero lograron establecerse o incluso consiguieron considerables sumas de dinero, como el músico y compositor americano Jonathan Coulton.

Un ejemplo de toda una industria musical que rompe con el modelo tradicional de producción fue la industria del tecnobrega en Brasil que fue presentado por Ronaldo Lemos, director del Centro de Tecnología y Sociedad en la Fundacao Getulio Vargas de la Facultad de Derecho en Río de Janeiro y director de Creative Commons en Brasil. Una “major” de la música, como Sony BMG publica no más de 13 CDs de música brasileña en un año, mientras que la industria tecnobrega es hoy un mercado de millones de dólares americanos que produce alrededor de 400 CDs al año, además de 100 DVDs. Los músicos y estudios del tecnobrega se han “saltado las líneas de distribución normal”, dijo Lemos.

Los músicos graban sus canciones en estudios que compiten por el mejor equipo tecnológico, dijo. En el tema de la distribución hicieron un trato con los vendedores ambulantes, los piratas. La remuneración que pagan los vendedores ambulantes no son regalías para pagar a los músicos, sino el efecto de promoción para ellos que ganan dinero de sus conciertos en vivo, los equipos de estudio para las presentaciones y una calidad superior para los CDs de música vendidos después de las presentaciones

Un ejemplo del efecto positivo del mercado de la piratería es el mercado cinematográfico de Nigeria, según Volker Grassmuck, investigador de medios de comunicación en el Centro Helmholtz de Cultura Tecnologica de la Universidad Humboldt de Berlín. En Nigeria, “las películas extranjeras pirateadas crearon la demanda de vídeos y televisores. Esto dio lugar a la acumulación original de capital de los concesionarios de equipos electrónicos como Nnebue que pudieron invertir en la producción cinematográfica local”, dijo Grassmuck.

La piratería también estableció las redes de duplicación y distribución que los nigerianos productores de películas de vídeo podian utilizar entonces. Hoy Nollywood ocupa el segundo lugar después de Hollywood y Bollywood y “La dinámica fue similar a las del la publicación de libros en el siglo 19 en EE.UU”, dijo Grassmuck.

La piratería de libros europeos en EE.UU creó primero un mercado de masas para los libros y la disposición de capital de los “piratas” permitió después el pago a los autores europeos. La piratería hizo primero que los autores extranjeros fueran populares en los Estados Unidos lo que permitió que Charles Dickens ganara la “asombrosa suma de 228000 dólares” durante su gira de lectura en 1867.

“Con la ausencia de derechos de autor surgió un entorno favorable tanto para autores nacionales como extranjeros y para editores también” de acuerdo con Grassmuck.

Eva Lichtenberger, miembro del Parlamento Europeo, pidió a los panelistas de Ars Electronica si había alguna posibilidad de que estos ejemplos pudieran funcionar también en Europa. Señaló que en el Parlamento, la promoción de este tipo de “nueva economía cultural” suele traducirse como advertencias en el sentido de reducir la industria de la cultura europea, dijo.

Lichtenberger, de hecho, pidió “ayuda” de los expertos y activistas en Ars Electronica para informar al Parlamento Europeo acerca de los nuevos desarrollos. Ella se sentía a veces como un “pirata en un viejo buque petrolero” que está a punto de hundirse, como muchos de sus viejos colegas de otros grupos políticos no está bien informada sobre lo que está ocurriendo en Internet. De hecho, el Parlamento está examinando actualmente medidas más estrictas de cumplimiento de la propiedad intelectual soportándose en los proveedores de servicios de Internet y – a puerta cerrada – se discutieron a nivel internacional controles más estrictos contra la piratería de contenido en las fronteras.

James Boyle, profesor de derecho en la facultad de derecho de la Universidad de Duke y fundador del Centro para el Estudio del Dominio Público, dice que los modelos alternativos de producción como en la industria tecnobrega ya existen en la UE y los EE.UU.. Muchos artistas publican su trabajo bajo licencias Creative Commons por que para ellos se justifica hacerlo.

“Lo que tenemos ahora”, dijo, “es un mundo segregado”. Pero la alternativa podría no ser tan visible como el modelo clásico. Lemos informó que en el tecnobrega hay bandas que deciden no aceptar las ofertas de contrato de las “majors” en la industria musical porque perderían la posibilidad de explotar sus derechos más allá.

El músico y compositor Gerd Leonhard advirtió que el intento de control de la nueva economía de la cultura en el futuro sólo tendrá éxito cuando se establezca un sistema de control de dimensión orwelliano.

“Los peligros de un ecosistema abierto, compartido y conectado palidecen en comparación con los de un ecosistema controlado y cerrado”, dijo. Él espera que sólo quienes consigan compartir los ingresos de la tarifa plana puedan sobrevivir.

Monika Ermert puede ser contactada en info@ip-watch.ch.