Published by carobotero on 29 may 2009
El partido pirata se tomará el parlamento europeo pero no le ganó a Hiperbarrio el premio NICA
Publicado en equinoXio
Hace apenas un par de días hablaba de la buena noticia del premio Nica Ars Electrónica que ganó Hiperbarrio, un premio que no puedo evitar sentir un poco mío pues soy una fan activa y activista del colectivo, y anotaba como incluso este proyecto había ganado a la propuesta del partido pirata, que tanta publicidad e impacto mediático ha estado teniendo recientemente con ocasión del juicio y condena en primera instancia a The Pirate Bay. Hoy esta relación vuelve a mi cabeza por cuenta de este post de Cory Doctorow en el que resalta la adhesión de un importante poeta sueco a la mencionada candidatura.
Se preguntarán pero, ¿que tiene que ver el título de esta entrada con una comparación de éstas? Me explico, el año pasado intenté seguir algo de lo que pasó en el simposio de Ars Electrónica (en el que este año un colombiano estará como invitado de honor para recibir un merecido Nica en nombre de un grupo de entusiastas jóvenes paisas) y una cosa llamó mi atención en forma particular, se trata del artículo de IP Watch “Simposio europeo pide que se acabe la polarización titulares vs piratas”. El artículo relata la discusión que tuvo lugar entre asistentes al evento, de diferentes procedencias, sobre lo que está sucediendo con el derecho de autor en nuestros días (traducción acá).
Recuerdo que el arranque del artículo me pareció particularmente llamativo: “El debate de Derecho de Autor se ha convertido en un debate simplista binario de “los piratas que roban todo” frente a “los titulares de derechos que quieren proteger todo”” (esta palabras salen del discurso de apertura de Joi Ito), pues realmente muchas veces eso es lo que se ve por encima de la marea, eso y nada más, cuando lo que está en juego es mucho más profundo y lo que sucede mucho más complejo. Sin embargo, me quedó la sensación de que presentar el tema de esta forma no deja de tener un atractiva poderoso.
Todo este contexto se concreta cuando leo a través de Cory las palabras del poeta sueco Lars Gustafsson explicando su apoyo y voto al partido pirata para las próximas elecciones.
La integridad intelectual y personal de los ciudadanos, hablando brevemente de Internet que no ha sido transformado en un canal del gobierno por tribunales adobados con lobby ni por marionetas políticas de la Unión Europea, es posiblemente más importante que las necesidades de una escena principalmente industrial de literatura y música, que se derrumba rápidamente incluso durante la vida de los mismos autores. La necesidad de ser leído, de influenciar, de formular la época que vive, puede pero no necesita entrar en conflicto con el deseo de vender muchas copias. Cuando las dos necesidades entran en conflicto, el interés industrial debe ser dejado de lado y la gran esfera intelectual de las artes debe ser defendida contra amenazas.
El interés esencial de artistas y autores, bajo el supuesto de que son intelectualmente y moralmente serios en lo que hacen, deber ser seguramente el de ser leído, dejar que su voz sea oída en su generación. ¿Cómo se alcanza ese objetivo?, es decir ¿cómo alcanzar a los lectores?, tiene en esa perspectiva una importancia secundaria.
La creciente defensa de una amplia libertad de expresión en Internet, de los derechos civiles inmateriales, que atestiguamos sucede ahora de un país a otro, es el principio de un – justo como sucedió la vez pasada a principios del siglo XVIII- liberalismo que es liderado por la tecnología y por lo tanto está emancipado.
Teniendo en cuenta lo anterior, mi voto va al Partido Pirata
El contexto actual muestra entonces el poder que se esconde detrás de una mirada tan “simplista”, un poder que pasa de la discusión de unos intelectuales a llevar muy seguramente al Partido Pirata a ocupar un escaño en el parlamento en el futuro cercano. El Partido Pirata sentado en Estrasburgo mantendrá en la mente de todos esta idea simplista, pero la sacará de la discusión teórica para plasmarla en el escenario político, pasando del dicho al hecho. Esta visión “simplista” por sencilla ha conseguido poner en cabeza de muchos la idea de que debe ser políticamente defendida. El juicio a de Pirate Bay ha conseguido precisamente la polarización necesaria para materializar los temores de una idea tan simple y le ha dado el contenido que uno se pierde cuando mira solo esa posición binaria.
El poder de la polarización está en que quienes votarán al partido pirata en las próximas elecciones europeas no serán solo los muchachitos que no quieren pagar por los contenidos de otros, hay una discusión de fondo que la polarización ha sacado del centro, pasa de unas miradas que llaman al uso de la razón a exigir la toma de una posición (“estás conmigo o estás contra mí”) y esto es lo que en tres párrafos explica Gustafsson cuando decide apoyar el Partido pues da las razones para escoger su lado dentro de los polos.
La polarización descrita esconde tras de sí mucho de contenido y cambios que seguramente estamos por divisionar, cuando sepamos el perfil del votante del partido y la dimensión de su toma al parlamento europeo tendremos más juicios de valor frente a la reacción de una política de criminalización, pero más allá quizá a la sensación de opresión de la promesa de democratización que encarna Internet para esta generación, parafraseando a Gustafsson.
Entonces, que Hiperbarrio ganara sobre quienes representan un impacto de estas dimensiones en la política contemporaneo indica solamente que entre nosotros hay algo también de unas dimensiones que apenas estamos por atestiguar, su influencia e impacto pueden ser otros, pero, su importancia no deberíamos subestimarla.
ACTUALIZACION. Sept 19 de 2009: Bonita entrevista que le hizo Omar Villota a Gabriel Jaime Vanegas a su regreso de recibir el premio en Austria

