Lo prometido es deuda, acá esta el recuento de lo que sucedión en “Digital economies and the politics of circulation”.
Este ciclo de conferencias que tuvo lugar en Nueva York el 3 y 4 de abril de 2009 tuvo como eje conductor la idea de circulación y el marco pensar la circulación en el terreno de lo digital y como un espacio de política (el programa completo acá), quiero dejar un reporte escrito de lo sucedido como una forma de contarles y una forma de guardar memoria personal e hilada de lo sucedido.
El primer panel llevaba como nombre “Las artes, nuevas tecnologías y economías informales”. Compartieron panel Brian Larkin, Arilson Favareto y Alex Dent.
Abrió el panel Alex Dent, presentó un trabajo sobre economías informales en Brasil especialmente centrado en el mercado de Campinhas. Su trabajo busca analizar el mercado informal de música y películas con elementos de propiedad intelectual y de consumo cultural. La descripción que hizo fue bastante detallada sorprendiéndome por su semejanza con la percepción que tenemos del tema en Colombia.
Continuó Arilson Favareto, este sociólogo brasileño presentó el análisis económico detrás de la investigación que realizaron sobre Tecnobrega en ese país y que se ha convertido en uno de los referentes mundiales del tipo de economía que la tecnología ha favorecido en la periferia. Conozco el caso personalmente y he seguido el impacto que éste ha tenido en las aproximaciones más optimistas de la era digital, por eso creo que la aproximación de Arilson es muy interesante. Arilson presentó el análisis ya no solo desde la óptica de tecnología y propiedad intelectual sino observándolo desde su “eficiencia”. Se aproxima a ese mercado de tecnobrega desde varios modelos en una mirada más realista que resalta los pro pero también los contra de un modelo que si bien es cierto genera una circulación monetaria importante que no se soporta en el control de la propiedad intelectual, también es cierto que reproduce el de la típica industria cultural en varios aspectos entre los que se destaca la idea de monopolio y de un agente financiador que controla y obtiene quizá la mayor parte de la ganancia de tal circulación.
La conferencia de Brian Larkin cerró este primer panel haciendo una aproximación muy interesante de otro de los íconos de la nueva economía digital, me refiero al cine nigeriano. El caso del cine nigeriano se ha presentado también como un caso que se distancia del modelo tradicional de producción y distribución de cine que logra una importante escala económica disputando con Hollywood y Nollywood su poderío. Pero, la conferencia de Larkin se refirió no a este ya punto común en la literatura sobre el tema sino a la circulación cultural que se viene produciendo en el cine del norte de Nigeria con India en el que las fronteras culturales permeables por mucho tiempo tienen un nuevo elemento de tensión con nuevas leyes de censura nigerianas que desde la cultura musulmana obligan a una nueva mirada de lo indio. Otros de sus trabajos sobre piratería y sobre la globalización y lo urbano ambos sobre Nigeria, son una recomendación a leer!
El segundo panel se ocupó de la memoria y la justicia en el marco de circulaciones textuales. Participaron Julio Gaitán, Louise Meintjes, Elisabeth Povinelli y Lawrence Liang.
Abrió el panel Julio Gaitán, es complicado hacer el resumen de alguien con quien se tienen fuertes lazos (es mi marido) pero acá vamos: Su exposición se refería a la construcción de espacios públicos desde la idea de memoria en Colombia. La idea central de su exposición era mostrar un contexto histórico del conflicto colombiano que obliga a una mirada particular respecto de la idea de memoria, justicia y espacio público. Posteriormente desarrolla su argumento presentando un contraste de construcción de espacio público que se ha dado tradicionalmente a través de esquemas jerárquicos y verticales hacia nuevas formas de creación de espacio público más horizontales facilitadas por la tecnología e introduciendo para ello el caso de ConVerGentes.
La siguiente presentación estuvo a cargo de Louise Meintjes, quien hizo una charla interesante en torno a un caso en el que se resuelve el conflicto generado por el homicidio de una persona a través de la danza en una tribu de Sur Africa. En todo caso incluyó una valoración bastante compleja de la estética en la que me perdí un poco. Debo rescatar en todo caso que siempre me ha parecido importante ver e intentar entender otras formas de abordar entornos legales que cuestionen la propia comprensión del mundo.
Finalmente el turno fue de Lawrence Liang a quien reconozco como un fabuloso orador y muy preciso expositor. El título de esta exposición fue Archive fever and Copyright delirium. Se ocupa en este caso de la figura del archivero como una excusa para pensar su responsabilidad frente a la propiedad intelectual y me resultó particularmente interesante su aproximación al concepto de acceso. Indicó que no era un fan del acceso por el acceso, su idea de acceso pasaba por un acceso con responsabilidad, terminó la presentación con un aparte de “El Principito” muy ingenioso. Definitivamente uno de mis más admirados personajes en el terreno. Les aconsejo leer de él una guía para licencias de contenido abierto un artículo muy descriptivo de las “gamas” en el derecho de autor o este sobre dominio público en India.
El tercer panel estaba dedicado a lo jurídico, bajo el nombre de circulación, textualidades y legalidades, oportunidades y cerramientos, nos reunimos: Alan Story, Ronaldo Lemos y la pareja que conformábamos Ana María y yo.
Alan Story hizo su presentación en torno a una crítica a la entrevista que IP Watch publicara con James Boyle hace un par de meses. Con un tono bastante fuerte Story recorrió apartes de la entrevista para hacer un análisis crítico de las afirmaciones de Boyle y en ese ejercicio analizó el concepto de dominio público por fuera del análisis binario tradicional protección /no protección para llamar la atención sobre los olvidos. Es interesante para los interesados mirar el Copysouth dossier
El siguiente presentador fue Ronaldo Lemos quien con datos mostró como un modelo sustentado en el concepto clásico de “industria cultural” esta en franco deterioro mientras que con algunos ejemplos establece que esto no significa que no exista circulación de producción cultural y nuevas formas de aproximación a la misma que le sirven de excusa para exponer el concepto de social commons como una realidad frente a la idea de legal commons. Ronaldo Lemos mantiene su línea de varios años en esta presentación pero, me gustó los nuevos ejemplos que trajo y sobre todo, me llamó la atención la exposición que hizo de la “creación” de ídolos que hace la prensa tradicional que mantiene esquemas estéticos determinados sin considerar la realidad digital.
Las últimas en esta mesa éramos Ana María Ochoa y yo. Nuestra presentación usa el caso del anarcopunk en Colombia como un caso problemático para pensar en los contextos en que se da la circulación hoy en el contexto colombiano contrastando el marco legal con las dinámicas de producción y circulación musical y un contexto social/jurídico particular de la sociedad colombiana. La presentación espero colgarla pronto en slideshare… Mientras tanto puede ser interesante leer este articulo de Ana María Ochoa.
El último panel del encuentro se ocupó de Heritage, Indigeneity, Intellectual Property and the Digital Archive, los expositores fueron Aaron Fox, Chie Sakakibara, Kim Christen, Henry Stobart y Anthony Seeger.
Abrieron el panel Aaron Fox y Chie Sakakibara, quienes expusieron el proyecto del Centro de etnomusicología de Columbia en torno a la repatriación de unas grabaciones realizadas hace décadas en Alaska en una comunidad esquimal. El proyecto es muy interesante y me llama la atención que el tema de circulación sale de contextos legales para ser pensado desde una perspectiva ética del investigador y una aproximación cultural de la comunidad, como dijo el propio Aaron, el material en todo caso ya circula, pero las preguntas se mantienen y aunque se les de el ropaje de “propiedad” (de la universidad o de la comunidad según se mire), la idea de circulación está por otro lado.
La siguiente expositora Kim Christen, exponía la experiencia de un proyecto de adaptación de tecnologías digitales como forma de repatriar digitalmente un archivo a su comunidad de origen y las problemáticas que surgen cuando ese proyecto debido a que contiene una serie de sensibilidades frente a la comunidad sobre su deseo de acceso a la información es tachado como “DRM” por los seguidores de la idea de “apertura”. Particularmente interesante la exposición crítica que Christen hace de la idea de “acceso” y “abierto” que ha evolucionado dentro del contexto digital que en su lenguaje desconoce sensibilidades culturales diversas y acepta como generales conceptos planos de lo público y lo abierto. Sus presentaciones son interesantes, aconsejo este artículo, en todo caso sus publicaciones están acá.
Henry Stobart presentó la idea de “revolución cultural” asociada a lo digital en su experiencia entre comunidades indígenas de Bolivia en los Andes Americanos. Hace un análisis interesante del impacto de las tecnologías digitales en el ciclo de circulación de las músicas bolivianas asociándolo a la idea de “piratería”. Terminó su exposición con la presentación de un video del cantante Gregorio Mamani y su canción 30.000 chanchos… no se lo imaginan, fabuloso! Su libro está en construcción.
El cierre estuvo a cargo de Anthony Seeger quien hizo un cierre haciendo un recuento del centro de entomusicología del Columbia, un paneo por las discusiones que se dieron durante estos dos días y una reflexión sobre el tiempo como un concepto latente y necesario en un archivo. Seeger recapituló los retos de la era digital para los archivos haciendo énfasis en un entorno digital que obliga a considerar sus propias dinámicas frente a lo que debe y no circular y como circula. Personalmente considero muy útiles los artículos de Seeger para un abogado que quiere pensar la circulación del archivo más allá de la idea binaria de protección/acceso si les interesa empiecen con este.
La descripción de la conferencia anunciaba dos días de una experiencia interdisciplinaria y transnacional que si en algunas oportunidades puede significar “caos”, ausencia de hilo conductor, problemas en el lenguaje común, etc., con la experiencia vivida en Nueva York creo que se demuestra que esas preocupaciones pueden ser fácilmente convertidas en retos positivos. El encuentro de personas muy diversas permite construir hilos conductores a través de experiencias propias ya no solo para escrutinio de los demás sino también para su escucha y comprensión. El evento tuvo en el lenguaje papel protagonista para intercomunicar disciplinas y territorios diversos pero que se encontraron en la idea de circulación en la era digital, creo que los organizadores tuvieron éxito, lo disfruté.