En semana.com nos ofrecen una entrevista con la ministra de cultura “las bibliotecas tienen el futuro asegurado” donde ella explica la nueva ley de bibliotecas.
A la pregunta de ¿qué papel puede tener la empresa privada? la respuesta de la ministra es “La Ley eleva a exención tributaria los recursos que inviertan los ciudadanos privados en la red de bibliotecas públicas. Esa es tan buena noticia como la que nos acaba de dar Microsoft, que nos va a donar todos los programas y las licencias de los computadores para las bibliotecas“.
Me gusta el software libre, pero también uso software privativo, creo en las bondades del software libre, pero no soy ciega a sus debilidades… y por tanto con la sensibilidad que tengo en ese sentido creo que es necesario plantear la necesidad de revisar o al menos equilibrar la aceptación sin más de una donación que implica una selección de tecnología determinada. Esta no es una opción que se toma a la ligera, creo que estas afirmaciones deben revisarse con un poco de cautela. Las donaciones son interesantes y siempre es bueno involucrar a la empresa privada en las inicitivas culturales, pero también es obligación del Estado velar por el interés público en sus iniciativas de formación.
Teemu Leinonen en la conferencia central hace casi dos años del conversatorio sobre educación móvil, que organizó la Fundación Karisma con la Universidad Nacional de Colombia, mencionaba que durante una visita del mandatario Fines a EEUU, Microsoft ofreció donar al sistema educativo de Finlandia un número de tableros digitales y que a pesar de lo tentadora de la oferta el gobierno la había rechazado y aunque esa podía ser la posición de un país rico que “puede darse el lujo” de hacerlo, explicaba Teemu que la razón podía ser más profunda, tenía que ver con la autonomía y con la capacidad de apropiación tecnológica de los jóvenes que finalmente se relacionaba con la competitividad del país. De acuerdo con Teemu Finlandia había conseguido una posición importante en el panorama educativo mundial por lo que era evidente que a Microsoft le interesaba ver sus productos allí, pero, indicó que para el estado Finlandés precisamente se había llegado a esa posición por cuenta de las decisiones que se tomaron y una de ellas era las opciones tecnológicas que prepararon un camino amplio para sus estudiantes.
La situación de Colombia está lejos de ser la de Finlandia y por tanto es complicado plantear rechazar una donación sin más, sin embargo, ¿no vale la pena acaso pensar en el contexto general?, ¿cuáles son las condiciones de la donación?, ¿cuál es su impacto a futuro en costos de las licencias una vez finalizada la donación?, ¿qué tecnología es la que están donando?, ¿realmente podemos apostar a una sola tecnología?. Es muy posible que la solución no sea blanco o negro, sino un gris con matices, pero, en todo caso si es necesario superar la simple euforia del regalo y pasar al análisis más detallado de sus efectos, consecuencias e impactos futuros, ¿podemos hacerlo?