Unámonos para promover el acceso abierto

diego_sqSi por defecto usáramos acceso abierto en la investigación académica, casos como el de Diego se convertirían en obsoletos.

Así la investigación académica sería de libre acceso y estaría disponible bajo licencias abiertas que permitan, legalmente, el tipo de intercambio crucial para permitir el progreso científico. Cuando la investigación se comparte libre y abiertamente todos nos beneficiamos.

Regístrate a continuación para expresar tu apoyo al acceso abierto para publicaciones científicas y académicas, así investigadores como Diego no se arriesgan a penas severas por ayudar a que colegas accedan a la investigación que necesitan.

Hasta ahora más de dos mil personas se han unido ¡Te unes? Firma aquí.

“Declaración de Apoyo al Acceso Abierto en el mundo
El progreso científico y académico se basa en el intercambio de ideas e investigación. Todos nos beneficiamos cuando la investigación se comparte amplia, libre y abiertamente.

Estoy a favor de un sistema de acceso abierto para la publicación académica que haga a la investigación libre, para que cualquiera pueda leer y reutilizar; uno que incluya a todos y no obligue a los investigadores como Diego Gómez a arriesgarse a penas severas por ayudar a que colegas accedan a la investigación que necesitan.

Firma

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+Este texto es  una traducción al español de la campaña Let’s stand together to promote open access worlwide.

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En Armenia y Bogotá terminamos el Ciclo Nacional de Licenciatones

En apoyo al caso de Diego, hemos tenido 3 licenciatones en todo el país, que se han convertido en espacios de debate muy interesantes sobre el equilibrio que debe existir entre los Derechos de Autor y otros derechos como el acceso al conocimiento en Colombia.

Estuvimos en Medellín, Popayán, Cali y ahora nos esperan Armenia y Bogotá!

La  Licenciatón  es  una  jornada  de  sensibilización,  aprendizaje  y  práctica, sobre el licenciamiento abierto y su relación con la cultura libre. Un encuentro para analizar la importancia de compartir en el mundo digital a la luz de la tendencia restrictiva de las leyes de derecho de autor, y para despejar la nube de preguntas que se arma sobre nuestras cabezas cuando nos hablan de estas leyes.

¡Hablemos de compartir conocimiento!

Durante la licenciatón los amigos de Creative Commons Colombia y algunos colectivos asociados, explicarán cómo elegir la licencia Creative Commons que se acomode a los permisos que quieres dar sobre tus creaciones artísticas, trabajos académicos o todo tipo obras creativas, mientras resolvemos dudas en una mesa de radio en vivo.

Trae tu obra digital y dispositivo móvil:

  • + Textos
  • + Fotografías
  • + Trabajos académicos
  • +​ Audios​
  • + Cortometrajes
  • + Blogs
  • + Canciones y mezclas

Este ciclo de licenciatones se realiza con la ayuda  de la Organización Web We Want, como un apoyo a todos los que seguimos diciendo #CompartirNoEsDelito.

¡Ven a la Licenciatón, adopta una licencia CC y libera tus contenidos!

En Armenia:

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  • Fecha: Jueves, 25 de septiembre
  • Hora: 2:30 PM
  • Lugar: Auditorio Euclides Jaramillo Arango. Universidad del Quindío
  • Entrada Libre
  • Previa inscripción aquí
  • Invitan: Universidad del Quindío,  Unidad de Virtualización Universidad del Quindío, Fundación Una sola palabra.
  • Contacto:

En Bogotá:

La Licenciatón Bogotá, hará parte de la Celebración de Internet, un evento organizado por la Fundación Karisma y Radio Pachone, en el marco del Festival de Cine Creative Commons Bogotá.

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En todas las ciudades las licenciatones son de entrada libre. Los esperamos para seguir diciendo #CompartirNoEsDelito.

Derechos Humanos y Delitos contra la Propiedad Intelectual

Alberto J. Cerda Silva es profesor asistente de derecho informático en la Universidad de Chile. Es LL.M. en “International Legal Studies” de la Universidad de Georgetown . Actualmente adelanta estudios doctorales en esta última con una disertación que explora la relación entre derechos humanos y la regulación de Internet en América Latina.  Le hemos pedido que mire el caso de Diego desde su óptica y nos remitió este análisis que compartimos con ustedes. 

Diego Gómez es un joven biólogo colombiano, quien arriesga de cuatro a ocho años de cárcel por cargos criminales relativos a la infracción a la propiedad intelectual. Los hechos de la acusación criminal se hacen consistir en que Diego subió a un sitio de Internet una tesis de maestría, sin contar con autorización de su autor. Hasta antes de ser notificado de la acusación, Diego desconocía que su acción constituyese un delito. Tras la notificación, bajó la mencionada tesis. El infractor no actuó movido por fines de lucro ni afán comercial, aunque si inconsciente de la ilicitud. No existe evidencia de que el titular haya experimentado significativos perjuicios atribuibles al accionar de Diego, otro que la eventual difusión de su obra, algo a lo que, por lo demás, aspira la mayor parte de los miembros de la comunidad científica.

El caso tiene múltiples ribetes legales, de política pública, y de política criminal, entre otros. Tales como determinar los límites a la protección de la propiedad intelectual, el ámbito de medidas de interés público susceptibles de implementarse con las restricciones de dicha propiedad, e inclusive la necesidad emplear recursos públicos en la protección de intereses esencialmente privados. Desde una perspectiva legal, el caso puede ser abordado como un asunto de derecho interno, respecto del cual no soy voz autorizada. Sin embargo, el caso también puede ser puesto en el contexto del derecho internacional. Desde esta última perspectiva, sin temor a equivocarme, este caso en particular nos sugiere que la persecución penal de los infractores de la propiedad intelectual suscita cuestionamientos en cuanto al respeto a tratados internacionales sobre derechos humanos de que Colombia es parte.

Los tratados internacionales de comercio de que Colombia es parte exigen adoptar medidas penales en contra de la infracción dolosa de derechos de autor a escala comercial. De las varias exigencias para sancionar criminalmente a un infractor, me permito detener en dos de ellas: la intencionalidad y el perjuicio. Ambas son relevantes no sólo para el derecho internacional del comercio, sino también para el derecho internacional de los derechos humanos, en especial sobre los derechos fundamentales que se garantizan a toda persona frente a la persecución penal en un estado democrático de derecho.

El derecho internacional del comercio no exige sancionar toda infracción, sino sólo aquellas infracciones dolosas. Una infracción resultante de la negligencia, el mero desconocimiento o la ignorancia, como parece ser el caso en examen, no es suficiente para justificar la adopción de las medidas más drásticas previstas en el ordenamiento jurídico: la sanción criminal. Esto no obsta, por supuesto, a otras medidas legales, pero menos drásticas. La exigencia de dolo se entronca con la presunción de inocencia, un derecho humano que garantiza que toda persona se presume inocente hasta que se pruebe lo contrario. En este caso, no es el acusado quien debe probar su inocencia. Al contrario, la parte acusadora es quien debe probar que se cometió una infracción y, además, que dicho acto fue doloso, esto es, cometido deliberadamente y no por simple negligencia, error, o ignorancia.

El derecho internacional del comercio no exige sancionar toda infracción cualquiera sea el monto de su perjuicio, sino sólo aquellas infracciones significativamente dañinas, aquellas que constituyen piratería de escala comercial. Una infracción sin daños significativos, como en principio parece ser el caso, no debe ser relevante para el derecho penal. Esto es sin perjuicio de otras medidas legales más proporcionales. Esta exigencia de un daño significativo se entronca con la exigencia del derecho internacional de los derechos humanos de que toda medida que priva o restringe derechos fundamentales debe ser proporcional. En este caso, privar de su libertad a  alguien, con penas de cuatro a ocho años de prisión, por cometer una infracción que causó un perjuicio menor es desproporcionado. Es desproporcionado considerando las penas que se imponen a delitos mucho más graves dentro del país, así como considerando las sanciones menos drásticas que se imponen internacionalmente a este tipo de conductas. Dicha desproporcionalidad, en abstracto, implica una violación a tratados internacionales en materia de derechos humanos de que Colombia es parte.

En suma, el procesamiento criminal de Diego Gómez por poner disponible en Internet una obra, sin afán comercial, nos plantea diversas interrogantes. Entre ellas, me atrevo a destacar el excesivo celo con que Colombia protege la propiedad intelectual, no sólo cumpliendo ampliamente con sus obligaciones asumidas en tratados internacionales de comercio, sino aún poniendo en riesgo derechos previstos en tratados sobre derechos humanos de que es parte. Hoy, toca a los tribunales de dicho país resolver la tensión entre proteger la propiedad intelectual y evitar que se concrete una violación a los derechos humanos de quien enfrenta una acusación criminal.

Ciclo Nacional de Licenciatones #CompartirNoEsDelito

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En apoyo al caso de Diego, tendremos en Colombia un ciclo nacional de licenciatones para que todos licenciemos nuestras obras y permitamos que circulen libremente y sin riesgos por Internet. ¡Acompáñanos a los eventos en Medellín, Popayán, Cali, Armenia y Bogotá! porque Compartir No Es Delito.

Esta es una invitación para que todos licenciemos nuestras obras y permitamos que circulen libremente y sin riesgos por Internet pues estoy convencido que “compartir no es delito”

Nos reuniremos en varias ciudades del país en lo que denominamos ciclo nacional de Licenciatones Creative Commons #CompartirNoEsDelito. La  Licenciatón  es  una  jornada  de  sensibilización,  aprendizaje  y  práctica, sobre el licenciamiento abierto y su relación con la cultura libre. Un encuentro para analizar la importancia de compartir en el mundo digital a la luz de la tendencia restrictiva de las leyes de derecho de autor, y para despejar la nube de preguntas que se arma sobre nuestras cabezas cuando nos hablan de estas leyes.

¡Hablemos de compartir conocimiento!

Durante la licenciatón los amigos de Creative Commons Colombia y algunos colectivos asociados, explicarán cómo elegir la licencia Creative Commons que se acomode a los permisos que quieres dar sobre tus creaciones artísticas, trabajos académicos o todo tipo obras creativas, mientras resolvemos dudas en una mesa de radio en vivo.

Trae tu obra digital y dispositivo móvil:

  • + Textos
  • + Fotografías
  • + Trabajos académicos
  • +​ Audios​
  • + Cortometrajes
  • + Blogs
  • + Canciones y mezclas

Este ciclo de licenciatones se realiza con la ayuda  de la Organización Web We Want, como un apoyo a todos los que seguimos diciendo #CompartirNoEsDelito.

¡Ven a la Licenciatón, adopta una licencia CC y libera tus contenidos!

Nos encontraremos en Cali, Bogotá,  Popayán, Medellín y Armenia.

En Popayán:

  • Fecha: Lunes, 25 de agosto
  • Hora: 2:00 p.m. a 6:00 p.m.
  • Lugar: Salón Fundadores y la sala de sistemas de la Facultad de Santo Domingo -Universidad del Cauca (Popayán).
  • Entrada libre.
En Medellín:

En Cali:

  • Fecha: Jueves, 28 de agosto
  • Hora: 10AM a 1PM
  • Lugar: Universidad ​I​cesi, Corredor​ de​ Circulación​, Edificio C​.
  • Entrada Libre

Invitan: Universidad Icesi​ + Facultad de Ingeniería – Departamento de Diseño + Radio Relajo.

¿No puedes llegar? Estaremos en vivo por Radiolibre.co ¡Resolveremos dudas en una mesa de radio en vivo!

En Armenia:

licenciatonarmenia

 

  • Fecha: Jueves, 25 de septiembre
  • Hora: 2:30 PM
  • Lugar: Auditorio Euclides Jaramillo Arango. Universidad del Quindío
  • Entrada Libre
  • Previa inscripción aquí
  • Invitan: Universidad del Quindío,  Unidad de Virtualización Universidad del Quindío, Fundación Una sola palabra.
  • Contacto:

En Bogotá:

​Sigamos diciendo #CompartirNoEsDelito

 

Cycle of Licenciatones Creative Commons #Sharingisnotacrime

ciclo-licenciatonesThis is an invitation for all of us to license our works and allow them to circulate freely and safely online because I am convinced that “sharing is not a crime”

We will meet in cities across the country in what we call national cycle of Licenciatones Creative Commons #Sharingisnotacrime. The Licenciatón is a day of awareness, learning and practice of open licensing and its relationship to free culture. A meeting to discuss the importance of sharing in the digital world in the light of restrictive copyright laws trends, and to clear the cloud of questions that are assembled on our heads when we talk about these laws.

Let’s talk about sharing knowledge!

During licenciatón the Creative Commons Colombia and some associated groups, will explain how to choose a Creative Commons license that fits the permissions you want to give about your artistic creations, all academics or creative works, while we resolve doubts around a radio program.

Bring your digital  work and mobile device:

  • + Texts
  • + Photos
  • + Academic works
  • + Audios
  • + Short
  • + Blogs
  • + Lyrics and mixtures

This cycle of licenciatones is done with the help of Web We Want Organization, as a support to all those who keep saying #Sharingisnotacrime.

Come to Licenciatón adopt a CC license and release your content!

We will meet in Cali, Bogota, Popayan, Medellin and Armenia.

In Popayan:

  • Date: Monday, August 25
  • Time: 2:00 p.m. to 6:00 p.m.
  • Location: Founders Hall and the living systems of the School of Santo Domingo, Universidad del Cauca (Popayán).
  • Free admission.

In Medellin:

  • Date: Tuesday, August 26
  • Time: 7:15 P.M.
  • Location: Alambique
  • Free admission. Upon registration here.
  • Invite: Alambique +Lo Doy Porque Quiero

In Cali:

  • Date: Thursday, August 28
  • Time: 10AM to 1PM
  • Location: Icesi University, Circulation Corridor, Building C.
  • Free admission
  • Invite: + Icesi University, Faculty of Engineering – Department of Design + Radio Relajo.

Can not get there? We will be alive thorught Radiolibre.co

Soon we will have the information about Bogota and Armenia.

Let keep saying #Sharingisnotacrime

Organizers: Creative Commons Colombia + Karisma Foundation

Support: We Want Web

 

 

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Mi nombre es Diego Gómez, soy un apasionado por la biología y la conservación de la biodiversidad. Esta pasión me ha permitido lograr el grado de biólogo y empezar mis estudios de maestría en conservación de vida silvestre. Esto no ha sido fácil desde la universidad de provincia donde, a diferencia de las grandes universidades de Bogotá, las bibliotecas son pequeñas, las colecciones biológicas o museos son escasos y los profesores no son suficientes. Frente a estas limitaciones Internet fue un aliado en este apasionado proceso de búsqueda y estudio para hacer conservación. A través de internet, solicitaba y accedía a la información necesaria para dar los primeros pasos en investigación y conservación de la biodiversidad de mi región y, como retribución, yo compartía documentos útiles para quienes estaban empezando como yo en esta bonita carrera. Sin embargo, haber compartido conocimiento en internet, puso en riesgo la carrera profesional que estoy empezando. Hoy se adelanta un proceso penal en mi contra por “violación de derechos patrimoniales de autor”, me dicen que esto puede suponer de 4 a 8 años de cárcel para mí.  Creo que mi caso no es único, sin embargo, es posible que termine en la cárcel aunque esté convencido de que “compartir no es delito”.

Lee mi carta completa  y ayúdame a decir “compartir no es delito”. 

Algunas aclaraciones sobre el artículo publicado en Newsweek

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El apoyo de los medios de comunicación ha sido fundamental para ampliar la discusión sobre el equilibrio que debe existir entre los derechos de autor y otros derechos como el acceso al conocimiento. Una discusión que he venido fomentando durante todo este proceso.

El periodista Joe Kloc, de la revista norteamericana Newsweek, publicó un artículo muy interesante en donde aborda mi caso, llevando la discusión a un estadio muy importante: la implementación de reformas al derecho de autor que se discuten a nivel internacional. Un artículo que les recomiendo leer.

A propósito de esta publicación, quisiera hacer algunas aclaraciones:

1) El documento que compartí no lo tomé de la biblioteca de la Universidad Nacional, lugar donde se encuentra disponible al público, tampoco lo saqué de un sitio oculto o secreto. El documento que compartí ya circulaba en Internet y lo encontré en un grupo de Facebook en el que participamos interesados en el estudio de los anfibios y reptiles. Reitero que lo compartí pensando que le interesaba a otros que no hacían parte del grupo y que tampoco están en Bogotá. Lo subí a una plataforma que consideré menos cerrada e inaccesible. Sin embargo, tan pronto supe del proceso y del sentimiento del denunciante por mi acción lo retiré.

2) Cuando me enteré del proceso también me di cuenta de que el sitio web que había usado en el año 2011 para compartir el documento había cambiado sus términos y condiciones de uso sin previo aviso. A partir de este cambio el sitio pedía, a quienes no fueran usuarios registrados, pagar una suma de dinero para poder descargar los documentos allí alojados (dicho pago correspondía a un tiempo de descarga y no para la descarga de documentos en concreto). Esto no ocurría así cuando subí el documento, no fui consciente del cambio que hizo la plataforma y tampoco recibí dinero de ella.

3) El autor de la tesis que compartí es egresado de la Universidad Nacional y hasta donde tengo entendido no se ha desempeñado como docente de esta universidad, como se manifiesta en el artículo.

Aprovecho para agradecerles una vez más el apoyo que me han brindado y los comentarios que comparten a través de las redes sociales. Sigamos diciendo #CompartirNoEsDelito 

Sigamos diciendo #CompartirNoEsDelito

 

[24 de julio de 2014]

Estimados todos,

En primer lugar quiero agradecer todas las muestras de apoyo y buenos ánimos de amigos, colegas y de todos aquellos que se sienten identificados o representados con la situación por la que estoy atravesando. También agradezco a quienes han sacado tiempo de sus vidas para formular críticas y comentarios.

Aunque lamento estar en el medio de un proceso judicial, incómodo tanto para mí como para el autor del documento que ha generado este debate, estoy convencido que mi caso debe servir, sobre todo, para abrir la discusión sobre el desequilibrio de las actuales normas de derecho de autor que permiten llegar a pensar que Compartir Puede Ser un Delito, y para que en ese marco, repensemos las particularidades del conocimiento científico y su propósito para la sociedad.

Quisiera aprovechar este espacio para hacer algunas aclaraciones teniendo en cuenta los comentarios, inquietudes y opiniones que he recibido de ustedes:

1. Sobre mi caso en concreto: La justicia considera que existen méritos para acusarme por el delito de violación de derechos patrimoniales de autor, por lo cual el proceso penal ha avanzado y ya ha empezado la fase de preparación del juicio. Durante estos meses, a través de mi abogado, he intentado, sin éxito, llegar a un acuerdo con el denunciante para ponerle fin a este incómodo proceso, pero él aparentemente está convencido de que le generé un perjuicio importante con mi acción y no le ha interesado mi oferta, la cual está de la mano con mis recursos económicos como estudiante. Para mí el camino de la negociación siempre será una opción.

2. Sobre mi acción: Quiero aclarar que el documento que compartí no lo tomé de la biblioteca de la Universidad Nacional, lugar donde se encuentra disponible al público, tampoco lo saqué de un sitio oculto o secreto. El documento que compartí ya circulaba en Internet y lo encontré en un grupo de Facebook en el que participamos interesados en el estudio de los anfibios y reptiles. Reitero que lo compartí pensando que le interesaba a otros que no hacían parte del grupo y que tampoco están en Bogotá. Lo subí a una plataforma que consideré menos cerrada e inaccesible. Sin embargo, tan pronto supe del proceso y del sentimiento del denunciante por mi acción lo retiré.

Cuando me enteré del proceso también me di cuenta de que el sitio web que usé ahora pedía, a quienes no se registraban, pagar algo para poder descargar los documentos allí alojados (el pago lo piden por tiempo de descarga y no para la descarga de documentos concretos). Eso no era así cuando yo subí el documento y nunca fui consciente del cambio que hizo la plataforma, ni tampoco recibí dinero de ella.

Lamento que mis acciones de buena fe puedan tener efectos sobre mi proyecto de vida, tan sólo porque actué en contra de las barreras al conocimiento. Me equivoqué al pensar que el conocimiento es libre. De esta penosa experiencia he aprendido que el conocimiento realmente tiene barreras invisibles, razón principal por la que ahora me comprometo con el activismo en favor del acceso abierto, por promover que los resultados de la investigación científica sean públicos y abiertos para beneficio de todos a través de políticas de acceso abierto. Si bien la ley resulta difícil de cambiar, podemos modificar la forma en que gestionamos nuestros derechos de autor (promover licencias abiertas -como Creative Commons- a través de publicaciones en revistas científicas que tengan este modelo, por ejemplo) para que coincidan con nuestras prácticas y así hacerlas indudablemente legales.

3. Sobre el denunciante: Creo que la discusión va más allá de “Diego vs. el denunciante”. Concentrar la discusión en dos personas haría invisible lo realmente importante, que en este caso son los temas de acceso al conocimiento, condiciones en páginas web, derechos patrimoniales, acceso abierto, legislación e internet, sinergias para la conservación de nuestra biodiversidad, etc. Estoy convencido de que el autor tiene el mismo derecho a pensar y actuar según sus criterios y a defender su posición, así como yo tengo el total derecho a defenderme, a explicar, exponer y actuar como lo he venido haciendo. Por esta razón, agradezco profundamente las acciones de apoyo que han manifestado todos los que se han enterado de mi caso, y espero que continúen ajenas a cualquier manifestación violenta (física o verbal) contra aquellos que defiendan otras posiciones.

4. Sobre ataques al denunciante: Con base en lo anterior no aliento a que en este debate se exacerben los ánimos contra quien me denunció. Mi invitación es a pensar como sociedad lo que estamos construyendo alrededor del derecho de autor, especialmente en el campo de la ciencia. Les pido a las personas que me apoyen que lo hagan con argumentos, con manifestaciones sobre las prácticas científicas actuales, con su indignación por la desproporcionada sanción de 4 a 8 años de cárcel y multas de millones de pesos por compartir conocimiento científico, y con identificarse con mi situación. Sin embargo, les pido que se abstengan de hacer comentarios (y menos que adelanten acciones) desobligantes o violentos contra el denunciante. Hemos recibido varios de estos comentarios en el blog de la campaña y por las redes sociales, y en lo posible los seguiremos filtrando para mantener un debate con altura y respeto. Pensando en esas actitudes fue que no quise dar a conocer la identidad del autor, pero como se trata de un caso público ya ha ido apareciendo, y por lo tanto pido respeto hacia él. En nuestra sociedad colombiana el primer deber ciudadano es el de debatir en paz.

5. Sobre el juicio y cómo pueden ayudarme: La semana pasada aplazaron la “audiencia preparatoria” lo que nos da un mayor plazo para presentar pruebas de mi inocencia. No pierdo la esperanza de negociar con el denunciante, pero no sólo depende de mí. Gracias por las ofertas para hacer cartas de apoyo desde asociaciones de ciencias, de biólogos, de estudiosos de la biodiversidad, de revistas científicas, de la comunidad de acceso abierto y otras comunidades que se han identificado con mi caso. Les agradezco que me las envíen y compartan, espero poderlas hacer llegar en físico al juez para mostrar cómo este caso había podido pasarle a cualquiera.

Reitero mi agradecimiento por su apoyo. Por favor excúsenme, intento responder a sus comentarios y explicar más por redes pero a veces estoy en trabajo de campo y puede que me demore un poco. Sé que éste será un camino largo, ¡gracias por acompañarme!

Diego Gómez
#CompartirNoEsDelito

let´s keep saying #SharingIsNotACrime

[July 24, 2014]

Dear Everyone,

In the first place, I would like to thank you for the letters of encouragement as well as the statements and demonstrations of support from friends, colleagues, and all those who feel they identify with the situation that I am facing. I also want to express my appreciation those who are taking time from their lives to make formal denunciations and comments.

Although I regret to be found in a judicial process, uncomfortable for me as it is for the author of the document who has generated this debate, I am convinced that my case should serve, above all else, to open the discussion of inequality between the actual copyright laws that permit us to think that “To Share is not a Crime”, and in this context, we should reconsider the particulars of scientific knowledge and their intentions for society.

I would like to take this opportunity to make a few clarifications keeping in mind the commentaries, concerns, and opinions I have received from you all:

1. About my case specifically: The justice system considers that there exist merits to accuse me of property copyright violations, and as a result the penal process has advanced so that they are preparing to put me on trial. During these months I have tried, through my lawyer and without success, to come to an agreement with the complainant to put an to this unpleasant affair. Unfortunately, he is apparently convinced that my actions have caused him significant harm and is not interested in my offers, which I have made with my meager financial resources as a student. For me, the path of negotiation is not always an option.

2. About my actions: I want to clarify that the document that I shared did not come from the library of the National University, a place that is open to the public, nor did I take it from a hidden or secret website. The document I shared was already circulating on the Internet and I found it through a Facebook Group where the interested participants were focused on the study of amphibians and reptiles.  I would like to reiterate that I shared it thinking it would be of interest to others that were not in the Facebook Group or physically in Bogotá. I posted it to a platform that I considered, for the most part, closed and inaccessible. However, as soon as I learned of the author’s feelings and the judicial process he had begun against me as a result of my actions, I took it down as soon as possible.

When I learned about the process they were beginning against me, I also realized that the website I had used to post the document was now requesting a fee, to those that were not registered, to be able to download documents from them (the payment is done for an amount of time to download and not for the download of an actual documents). This was not an option when I uploaded the document and was never conscious of the change that the platform made, nor did I receive money from it.

I am sorry that my actions of good faith can affect the course of my life, not just because I acted against the barriers of knowledge. I was mistaken to think that knowledge is free. From this painful experience I have learned that knowledge has invisible barriers, and this realization has led me to commit myself to activism in favor of open access to promote the results of scientific research so that they are publicly available to benefit everyone thanks to policies of open access. If the law is difficult to change, we can change the way that we manage our copyrights (by promoting open license – like Creative Commons – through publications in scientific journals that use this model) to coincide with our practices and this way make them undoubtedly legal.

3. About the complainant: I believe the discussion goes beyond just “Diego vs. the Complainant”. To concentrate the discussion on two people would not bring to light what is very important, which in this case includes access to knowledge, webpage conditions, economic rights, open access, internet legislation, synergies to conserve our biodiversity, etc. I am convinced that an author has the right to think and act according to his or her views and defend their position, as I have the same right to defend, act, and explain myself as I have been doing. For this reason, I deeply appreciate the statements and actions of support that have been expressed to me from all those who learned of my case, and I hope these demonstrations continue without any violence (be it physical or verbal) against those who defend other positions.

4. About attacks against the complainant: Based on the above, I do not encourage the exacerbation of rancorous feelings against those who have denounced me. My invitation is to think as a society what exactly we are building around copyright, especially in the field of science. I ask my supporters who identify with my situation that they fight with arguments and demonstrations about actual scientific practices, and they express their indignation for the disproportionate sanction of 4 to 8 years in jail along with fines of millions of pesos for the crime of sharing scientific knowledge.

However, I ask that you abstain from making disrespectful or violent commentaries against the complainant (and especially do not act upon them). We have received these types of comments on the campaign’s blog and social networks, and we hope to continue to filter these in order to maintain a respectful debate. Because of these attitudes is that I decided not disclose the identity of the author, but there are public facts here and it has gained enough attention so his name is already puping out. Therefore, I ask respect for him. In our Colombian society, the first civic duty is to debate in peace.

5. About the trial and how you can help: Last week, the ‘preliminary hearing’ was postponed giving us more time to provide proof of my innocence. I have not given up hope of negotiating with the complainant, but this is not only up to me. Thanks to the various offers to write letters of support from associations of scientists and biologists, from scientific journals, from scholars of biodiversity, from the open access community among others that have identified with my case. I am grateful if you can send them to me, I will share such letters of support, and I hope to physically bring them before the judge to show exactly how this case could happen to anybody.

I want to reiterate my appreciation for your support. Please excuse me as I try to respond to your comments and explain more through various networks, but sometimes I am in the field working and it can take a little while for me to respond. I know that this is a long road, but thank you for joining me!

Diego Gómez
#SharingIsNotACrime

Compartilhar Não É Crime

[ Agosto 1, 2014]

Meu nome é Diego Goméz e, aos 26 anos, já defini que a minha grande paixão na vida é a conservação da biodiversidade. Disfrutando desta paixão, consegui um diploma de biologia da Universidade de Quindío.

Atualmente, estou fazendo um mestrado em Conservação e Gestão de Vida Selvagem na Costa Rica, e trabalhei em vários projetos de investigação e conservação de anfíbios colombianos em perigo de extinção com ONGs locais, nacionais e estrangeiras. Este caminho apenas começa e, apesar do apoio de muitas instituições, professores e pesquisadores, não tem sido de todo fácil. O que alcancei até agora atribuo aos méritos de trabalhar como voluntário para a conservação, e à persistência de querer e conseguir pesquisar na província, longe dos grandes centros acadêmicos de Bogotá e as principais cidades do país.

Estudar ciências (inclusive ciências biológicas) na província representa um nível maior de dificuldade, sobretudo porque as bibliotecas e hemerotecas são pequenas e não têm recursos para pagar os milhares de dólares que representam o acesso tanto a livros especializados quando a bases de dados mundiais mais importantes; situação que limita o direito ao acesso ao conhecimento dos estudantes, pesquisadores e professores que se encontram nestas regiões. Isso sem contar que os museus ou coleções biológicas são bastante escassos, ao que se soma o fato de que muitos dos professores universitários não alcançaram o grau de doutor que seus estudantes esperam.

Apesar destas restrições, aprendi sobre os anfíbios colombianos de maneira autodidata e com orientação de alguns professores de outras universidades, porque na época não existiam herpetologistas (quem estuda anfíbios e repteis) ensinando na Universidade de Quindío. Para acessar museus de história natural, juntava o que não gastava na universidade para poder viajar para Bogotá onde estão os maiores museus e as coleções biológicas do país. Ultrapassei estes impedimentos e com o tempo fui adquirindo livros, que familiares e professores me davam, cópias de artigos científicos que só os pesquisadores de anfíbios mais importantes do mundo têm nas suas bibliotecas pessoais e, junto com alguns colegas e professores interessados, criamos um grupo de estudo de anfíbios e repteis na minha universidade, sonhando que algum dia este se tornaria um grupo de pesquisa.

Com o grupo de estudo ativo, a carência de fundos para fazer a investigação não foi obstáculo e houve uma participação importante de estudantes que estavam começando o estudo da biologia. Para evitar que se desaminassem, pus todo o meu esforço em motivá-los com a experiência que havia adquirido. Primeiro através de apresentações, que facilitavam os aspectos básicos do estudo e a conservação dos anfíbios para compensar a carência de livros na biblioteca. Após a conclusão da minha tese e de trabalhar como voluntário para um dos programas de conservação mais importantes do mundo (Conservation Leadership Programme), além de ser consultor para a Wildlife Conservation Society, comecei a aconselhar os estudos ou as pesquisas sobre anfíbios da região, que os mesmos integrantes do grupo propunham. Também me liguei a alguns dos estudantes de projetos de conservação que realizava como voluntário na região. Durante todo este processo, nos demos conta de que, além da carência de professores especializados, museus e até da finalização de projetos, um dos maiores obstáculos para a conservação era o acesso à informação de pesquisas básicas que foram realizadas na Colômbia: para conservar, há que saber o que conservar, e o que se quer conservar se identifica através de pesquisas prévias.

A Internet foi um dos nossos principais aliados neste processo passional de pesquisa e estudo de conservação. Esta ferramenta diminuiu a brecha entre a nossa posição como estudantes e futuros pesquisadores da universidade provincial, e as grandes universidades e centros de pesquisa em Bogotá e outras cidades. Através da Internet, solicitávamos e acessávamos a informação necessária para planejar os nossos projetos de pesquisa e conservação, para definir os objetos de conservação, para publicar os nossos resultados e ajudar todos aqueles estudantes ou jovens pesquisadores que enfrentavam a mesma brecha das ciências, essa brecha que parece continuar existindo apesar de aparentar ter sido superado o elitismo nestas disciplinas.

A Internet, aquela ferramenta cada vez mais útil nas nossas vidas e que facilita o acesso ao conhecimento, foi o apoio para dar uns passos adiante no caminho da pesquisa de conservação da biodiversidade. No entanto, ter compartilhado conhecimento na Internet pôs em risco a carreira profissional que estou começando a construir com grande esforço. Com a popularização da Internet, compartilhar conhecimento online se tornou rapidamente em uma prática cotidiana entre os círculos acadêmicos. Como era comum entre os meus colegas, eu compartilhava documentos e informação que considerava pertinente para os nossos interesses científicos. Assumindo que compartilhei conhecimento como um ato de boa-fé, de gratidão por todo o apoio que havia recebido de outros investigadores na Colômbia e outros países, e o fazendo de voluntariamente, com fins acadêmicos e sem intuito de lucro, nunca imaginei que esta atividade pudesse ser considerada um crime.

Compartilhar não é crime. Certamente, para todos aqueles que não sabe o que aconteceu comigo, continua sendo algo inerente às nossas práticas sociais e comunitárias, nunca o associam com um crime. Na academia em geral, e nos temas tão especializados como aqueles com que eu trabalho, o importante é fazer uma citação correta, reconhecer o trabalho dos pesquisadores indicando seu nome e o ano da publicação e, desde cedo, não reivindicar o trabalho de outro pesquisador, mas reconhecer e valorá-lo. Por isso, o que fazemos normalmente é referenciar os achados e fazê-los chegar a quem precisa deles.

Há três anos, através de um grupo do Facebook no qual participavam interessados no estudo de anfíbios e repteis, conheci uma tese de mestrado que era fundamental para identificar alguns anfíbios que encontrava nos estudos de campo que realizava em algumas áreas protegidas do país. Para acessar esta informação, era necessário viajar para Bogotá e consultá-la na biblioteca, mas pensei que era algo que interessava a outros fora do grupo por isso a compartilhei na Internet. Embora não tenha sido o primeiro nem o único (o documento já estava disponível em vários sites) a compartilhar conhecimento respeitando a autoria de quem realizou a pesquisa, hoje o autor tem um processo penal contra mim por uma “violação de direitos patrimoniais de autor e direitos conexos”, me dizem que isto pode resultar em 4 a 8 anos de prisão para mim.

Em poucos meses a minha vida mudou. Agora estou aprendendo sobre audiências, imputações, juízes e advogados, estou muito preocupado e confuso. Sobretudo, me confunde que esta atividade que realizei com fins acadêmicos pode ser considerada um crime, e faz de mim um “criminoso”. Hoje, o que a grande maioria de pesquisadores e conservacionistas do país, que nos comprometemos com espalhar o conhecimento, faz, nos torna criminosos.

Hoje me surpreende que o que é indispensável para as atividades de pesquisa e conservação (compartilhar conhecimentp) possa ser considerado um crime. Hoje me surpreende que a pesquisa e o conhecimento gerado sobre história natural, taxonomia, sistemática, ecologia e muitos outros campos das ciências biológicas, que em regra não obedecem a lógica de mercado, sejam considerados análogos a um software ou uma obra artística para exploração comercial: que deixem de ser uma paixão e passem a ser um instrumento de mercado. Pela sua natureza, posso entender que para as editoras as publicações acadêmicas sejam instrumentos de mercado, mas me surpreende que alguns pesquisadores de ciências biológicas também considerem inerente, e sobretudo ilegal, que outros compartilhem seu trabalho sem intuito de lucro; o trabalho que muitos compartilhamos na Internet e pelo qual me acusam, foi o resultado de um ciclo de estudos de pós-graduação na universidade pública mais importante da Colômbia. Se não me engano, o que nos interessa como pesquisadores é a divulgação das contribuições que temos feito para a ciência, ainda mais quando estas vêm de uma instituição pública.

Acredito que o meu caso não é único, contudo, é possível que acabe preso mesmo estando convencido que “compartilhar não é crime”. Não somos criminosos por compartilhar o conhecimento, por pesquisar, por contribuir com o nosso esforço para a conservação da nossa biodiversidade e para o crescimento da ciência em Colômbia. O que você pensa?

*Biólogo. Estudante de mestrado em conservação da biodiversidade. Pesquisador de temas de conservação de anfíbios. Promotor da Aliança Nacional para a conservação de anfíbios na Colômbia.